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El rey de la calle

Dani Ro - El rey de la calle

Consulta aquí la letra

Historia de vampiros

Mario Benedetti

Era un vampiro que sorbía agua
por las noches y por las madrugadas
al mediodía y en la cena.

Era abstemio de sangre
y por eso el bochorno
de los otros vampiros
y de las vampiresas.

Contra viento y marea se propuso
fundar una bandada
de vampiros anónimos,
hizo campaña bajo la menguante,
bajo la llena y la creciente
sus modestas pancartas proclamaban,
vampiros beban agua
la sangre trae cáncer.

Es claro los quirópteros
reunidos en su ágora de sombras
opinaron que eso era inaudito,
aquel loco aquel alucinado
podía convencer a los vampiros flojos,
esos que liban boldo tras la sangre.

De modo que una noche
con nubes de tormenta,
cinco vampiros fuertes
sedientos de hematíes, plaquetas, leucocitos,
rodearon al chiflado, al insurrecto,
y acabaron con él y su imprudencia.

Cuando por fin la luna
pudo asomarse
vio allá abajo
el pobre cuerpo del vampiro anónimo,
con cinco heridas que manaban,
formando un gran charco de agua,
lo que no pudo ver la luna
fue que los cinco ejecutores
se refugiaban en un árbol
y a su pesar reconocían
que aquello no sabía mal.

Desde esa noche que fue histórica
ni los vampiros, ni las vampiresas,
chupan más sangre,
resolvieron
por unanimidad pasarse al agua.

Como suele ocurrir en estos casos
el singular vampiro anónimo
es venerado como un mártir.

Poema recitado por el famoso rapero Rafael Lechowski



Se prohibe hacer aguas

Rafael Alberti

Verás entre meadas y meadas,
más meadas de todas las larguras:
unas de perros, otras son de curas
y otras quizá de monjas disfrazadas.

Las verás lentas o precipitadas,
tristes o alegres, dulces, blandas, duras,
meadas de las noches más oscuras
o las más luminosas madrugadas.

Piedras felices, que quien no las mea,
si es que no tiene retención de orina,
si es que no ha muerto es que ya está expirando.

Mean las fuentes… por la luz humea
una ardiente meada cristalina…
y alzo la pata… pues me estoy meando.

Ojos claros, serenos

Gutierre de Cetina

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.


Rimas

Gustavo Adolfo Bécquer

Rima XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?


Consulta más rimas de Bécquer aquí.

Proverbios y cantares

Antonio Machado

¿Dijiste media verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad.

---
El ojo que ves
no es ojo porque tú lo veas,
es ojo porque te ve.

---
Poned atención:
un corazón solitario
no es un corazón.

---
En mi soledad,
he visto cosas muy claras
que no son verdad.



Juguete de amor

Manolo Chinato

Anoche pasé frío y me desenamoré un poco.
Anoche pasé frío y fui poeta.
Anoche, mientras mi carne se helaba
y mi alma en mi cuerpo se escondía,
vi como mi amor para ti
era un juguete pasado ya de moda que ya nada valía.

Cualquier amanecer echarán
al viejo juguete de mi amor a un carro de basura,
y alejándose en la amarga soledad
oirá al carretero dar palos a su mula
que todo se lo da por un poco de paja
y, a veces, pochas uvas.

Y estaré allí donde ya nada vale nada
hasta que algún día una dulce gitanilla,
con mocos y pecas en la cara,
limpie con su manga grasienta
la suciedad que la sociedad pegó a mi alma;
y volveré a ser un juguete reluciente de amor y de alegría.
Y volveré a ser un juguete reluciente de amor y de alegría.

¡Que importa que me engañes si luego me sonríes!
¡Qué importa ser poeta o ser basura!
Anoche pasé frío en el cuerpo y en el alma.
Anoche pasé frío y quedó mi libertad de amor helada.


Canción de Extrechinato y tú.

A la sombra de mi sombra

Manolo Chinato

A la sombra de mi sombra
me estoy haciendo un sombrero,
sombrero de largas pajas
que he recogido del suelo.

Lo haré con el ala ancha
que casi llegue hasta el cielo
pa muchas veces no ver
las cosas que ver no quiero.

No quiero ver injusticias ni miserias,
no quiero ver militares ni princesas,
no quiero ver dictaduras ni pobrezas,
no quiero ver religiones ricas ni reinas.

Que sólo quiero yo ver a los pobres sin miseria;
a los ricos sin dinero desnudos en esta tierra;
a infinitos corazones unidos por el amor
y unidos contra la guerra.


Canción de Extrechinato y tú.

La canción del pirata

José de Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido
en todo el mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
Y allá a su frente Estambul:

-Navega, velero mío,
sin temor
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza y el viento;
mi única patria, la mar.

(La canción del pirata - Fragmento)

Canción interpretada por el grupo Tierra Santa

Poesía pura

Juan Ramón Jiménez

Vino, primero, pura,
vestida de inocencia.
Y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes.
Y la fui odiando, sin saberlo.

Llegó a ser una reina,
fastuosa de tesoros…
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!

…Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica,
y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

A un hombre de gran nariz

Francisco de Quevedo

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

Verde que te quiero verde

Poema recitado y editado por alumnos del taller creativo de radio de TEA FM.



Federico García Lorca

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

No me mires

Laura Devetach

No me mires,
que nos miran.
Nos miran que nos miramos,
miremos que no nos miren
y cuando no miren
nos miraremos.
Porque si nos miran
que nos miramos
pueden mirar
que nos amamos.

Trabalenguas

Juan tuvo un tubo,
y el tubo que tuvo se le rompió,
y para recuperar el tubo que tuvo,
tuvo que comprar un tubo
igual al tubo que tuvo.

De Guadalajara vengo,
jara traigo, jara vendo,
a medio doy cada jara.
Que jara tan cara traigo de Guadalajara.

¿Usted no nada nada?
No, no traje traje.

Treinta y tres tramos de troncos
trozaron tres tristes trozadores
de troncos y triplicaron su trabajo,
triplicando su trabajo de trozar troncos y troncos.

Tengo un tío cajonero
que hace cajas y calajas
y cajitas y cajones.
Y al tirar de los cordones
salen cajas y calajas
y cajitas y cajones.

Canto negro

Nicolás Guillen

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Congo
baila yambó sobre un pie.

Mamatomba,
serembe cuserembá.

El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó,

yambó,
aé.

Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!

Parto de palabras

Juan Morales Rojas

Al alhiguí, cholita.
al maripún, castaña.
al rosicler que tiñe
de inquieto amor tu cama.
Al varipán, venusa;
al carraclan, acacia;
al mirabó, mi hembrita;
soy macho en el dios brama.
Al marifrú, la novia;
al labiobeso, gasa.

(En el jardín un surco
luz de sol enterrada...)
Al jeroglí, silencio;
al pinorol, la pausa;
al pinocampo un pardo
secreto en la palabra...

(No te asombres: tampoco,
amigo, entiendo nada;
pero me he divertido
con esta jitanjáfora)


Podéis consultar más jitanjáforas aquí.

La chica que se convirtió en cama

Sucedió que una mañana
recogió una planta rara.
Su cabeza se hizo blanda
y blanca como una almohada.

Toda su piel - que por cierto
estaba ya muy ajada-
pronto se vio reemplazada
con algodón cien por ciento.




De piernas, brazos y pecho
manaron en borbotón,
las sábanas, el colchón
y demás cosas de un lecho.




La miré con agonía,
tanta que empecé a gemir.
Pero al fin vi que tenía
un lugar para dormir.




Poema de Tim Burton. La melancólica muerte de Chico Ostra. Anagrama. 1999

Palillo y Cerilla

Palillo quería a Cerilla
con un amor muy vehemente,
Amaba su delgadez
que veía muy ardiente.




Entre Palillo Y Cerilla
¿Puede arder una pasión?
Así fue. Y en un segundo
ella lo volvió carbón.




Poema de Tim Burton. La melancólica muerte de Chico Ostra. Anagrama. 1999

El chico mancha

De todos los superhéroes
hay uno que es el más raro:
no tiene muchos poderes
ni es su coche el más caro.

Junto a Superman o Batman
no parecerá muy épico
pero es de verdad espléndido
y supermancha lo llaman.

Aunque no puede correr
tan veloz como una lancha,
tiene el extraño poder
de dejar siempre una mancha.

Le molesta que su don
no sea en el aire volar,
sino tener que pagar
de lavandería un cuentón.


Poema de Tim Burton. La melancólica muerte de Chico Ostra. Anagrama. 1999